Año 9. Volumen 6

Número especial julio 2026

ISSN: 2594-0759

 

 

De una práctica docente a una práctica educativa: estrategia didáctica para mejorar la calidad de la educación impartida

 

From Teaching Practice to Educational Practice: A Didactic Strategy to Improve the Quality of Education Provided

 

 

 

Dr. Javier Jorge Boyzo Nolasco

Universidad de Guadalajara

jjboyzo@hotmail.com

ORCID: 0000-0002-0178-9096

Guadalajara, Jalisco

 

 

RECIBIDO:  15 DE MAYO DE 2026.  REVISADO:  26 DE JUNIO DE 2026.  ACEPTADO:  24 DE JULIO DE 2026.

 

 

 

RESUMEN

 

El presente trabajo pone de manifiesto una serie de particularidades, en torno a lo que significa llevar a cabo una práctica educativa, como medio para elevar la calidad de la educación impartida. En este sentido, el trabajo pone de manifiesto el uso de la metodología cualitativa, el método etnográfico y la observación participante; como técnica de investigación, en la intención de conocer la realidad educativa que existe en muchas escuelas del país, como consecuencia de la manifestación de prácticas anacrónicas y pletóricas de una verborrea generalizada, que raya en la monotonía y el reproduccionismo exacerbado de sus protagonistas. De igual manera, se exponen ya, una serie de resultados emergidos tras el proceso de investigación científica llevado a cabo; sin embargo, la investigación se encuentra en proceso y estos resultados son preliminares, sobre todo en lo referido a la interpretación de la mayoría de las encuestas y tarjetas de muestra levantadas, las cuales se orientan al hecho de la falta de conocimiento, respecto de aquellas acciones perfectamente intencionadas, y que se pudieran direccionar en favor de la mejora educativa. Posiblemente, dicho trabajo realizado actualmente, sea parte de otro paradigma, al cual tenemos que emigrar y cambiar respecto a cantidad de formas reproduccionistas insertas aún en el aula, ante la falta de una adecuada capacitación y profesionalización docente, que hoy aqueja a miles de maestros en todo el país.

 

Palabras clave: Práctica educativa; Intencionalidad; Acciones; Paradigma.

 

 

ABSTRACT

 

The present study highlights a series of particularities surrounding what it means to carry out educational practice as a means of improving the quality of education provided. In this regard, the study emphasizes the use of Qualitative Methodology, the ethnographic method, and participant observation as a research technique, with the aim of understanding the educational reality that exists in many schools throughout the country. This reality is shaped by the persistence of anachronistic practices, characterized by widespread verbosity that borders on monotony and an exacerbated reproduction of established practices by those involved. Likewise, a series of findings that have emerged from the scientific research process carried out thus far are presented. However, the research is still in progress, and these findings are preliminary, particularly with regard to the interpretation of most of the surveys and sample cards collected. These findings point to a lack of knowledge concerning those deliberate and purposeful actions that could be directed toward improving education. It is possible that the work currently being carried out forms part of another paradigm, one toward which we must transition and in relation to which we must change the numerous reproduction-oriented practices that are still embedded in the classroom. This situation is largely due to the lack of adequate teacher training and professional development, an issue that currently affects thousands of teachers throughout the country.

 

Keywords: Educational practice; Intentionality; Actions; Paradigm.

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

El presente trabajo expuesto pone de manifiesto una serie de particularidades, a manera de estrategia, en torno a lo que significa llevar a cabo una práctica educativa, para mejorar la calidad de la educación impartida; lo anterior, dentro del marco referencial que ubica el enfoque de la Nueva Escuela Mexicana (NEM).  

 

Por lo que, bajo este contexto, las prácticas docentes, en su mayoría, parecen enfrentarse a una nueva concepción educativa; por un lado, los nuevos paradigmas educativos que emergen cada determinado periodo de tiempo; y por otro, el obligado uso de las nuevas tecnologías, con la incorporación de plataformas y herramientas, anteriormente inutilizables, y que ahora nos orientan a una nueva visión educativa y formas de acceder a la enseñanza. Ante este hecho ineludible, se debe alentar entonces, la búsqueda de acciones que promuevan una mejora en los procesos de aprendizaje y conduzcan a los estudiantes hacia el análisis, la crítica y la autonomía, como punto medular de los aspectos que demandan el sentido de globalización establecido actualmente.  

 

Así las cosas, la visión de una serie de aspectos llevados al aula, puede hacer la diferencia, para que se demande de una práctica educativa, evidenciada a partir de la serie de acciones intencionadas, y llevadas a cabo por el maestro; y con ello, se permita también la incorporación global de las actuales generaciones de estudiantes; o por el contrario, como docentes, estaremos confinados a la realización de una práctica tradicional; empero, ahora puesta como base para el trabajo educativo desarrollado cotidianamente. 

 

 

 

MARCO TEÓRICO

 

Bajo esta fusión hasta ahora indisoluble, es conveniente precisar en principio, sobre el sentido conceptual que se manifiesta a través de dicho trabajo, por lo que en alusión a la práctica docente, ésta nos remite a todas aquellas acciones que realiza el maestro, dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, destinadas al aporte de resultados positivos en sus alumnos; privilegiando de esta manera, la formación integral de sus educandos, y reduciendo al mínimo las situaciones inherentes al fracaso y la deserción escolar.

 

Entre las principales características que asocian a un buen docente (en los términos de toda buena práctica), se contempla su capacidad para interactuar con los alumnos; es decir, la habilidad para expresar con claridad lo que realmente se quiere decir; logrando de esta manera que sus alumnos comprendan y asimilen lo expresado. De igual manera, el interés mismo puesto en la enseñanza, y la capacidad para motivar la adquisición de nuevos saberes.

 

Parte importante en dichas características por las que transita una buena práctica docente; se tiene en el hecho de llevar a cabo una planificación racional de temas y contenidos programáticos, de forma clara y coherente; con el desarrollo de diferentes estrategias que incentiven la parte lúdica y significativa de los mismos. Hasta el momento, pudiéramos establecer entonces, algunos aspectos de gran valor e importancia que se resumen en los términos de una práctica docente; sin embargo, analizando el punto, por medio del cual, se hace énfasis en el término, ésta se presta a confusiones y equívocos, en el intento de ejecutar una práctica educativa.

 

Así pues, desde los entretelones del arte de la didáctica, la práctica docente hace énfasis en todas aquellas acciones realizadas en el salón de clases, que tienen como finalidad educar a un grupo de alumnos. En este sentido, Fierro et al. (1999) señalan que el docente se configura como un sujeto que aprende de su propia práctica al tomar conciencia de los problemas que surgen en ella y de la mejor manera de resolverlos.

 

Así, la práctica docente nos remite a las acciones inmediatas que el maestro lleva a cabo en el proceso de enseñanza-aprendizaje, como la planificación de contenidos, la selección de estrategias, la gestión del tiempo, los materiales, la forma de comunicación, etc. Todo ello con el propósito de facilitar la adquisición de conocimientos y evitar con ello, la reprobación escolar.

 

Por su parte, Bazdresch (2009) refiere que la práctica educativa es un conjunto de acciones intencionadas cuya finalidad explícita es educar y transformar. De acuerdo con dicho autor, esta actividad no puede reducirse meramente a conductas mecánicas o inconscientes, sino que debe realizarse de manera consciente, en relación con los esquemas de pensamiento que le dan sentido a la experiencia del propio maestro.

 

De esta manera, se puede advertir que las diferencias sustanciales entre práctica docente y práctica educativa se expresan en varios niveles y/o dimensionamientos de tipo cognitivo; en principio, respecto a cuestiones de tipo temporal, la práctica docente se manifiesta en el corto plazo, enfocándose en los resultados inmediatos de una clase o actividad didáctica, mientras que la práctica educativa trasciende más allá del aula y se mantiene en el largo plazo, insistiendo en el desarrollo de competencias complejas como la autonomía y el pensamiento crítico.

 

Mientras que la práctica educativa, es el conjunto de situaciones enmarcadas en el contexto institucional, que influyen directamente en los procesos de enseñanza y aprendizaje; cuestiones que van más allá de las interacciones entre profesores y alumnos, determinadas en gran medida por las lógicas de gestión institucional.

 

Respecto a su intencionalidad, la práctica docente puede poseer objetivos implícitos claros, por ejemplo, el hecho de enseñar contenidos programáticos; sin embargo, la práctica educativa tiene intenciones explícitas, de acuerdo con Marchesi et al. (2009), quienes señalan que, en la práctica educativa, cada acción se encuentra diseñada, evaluada y retroalimentada para generar aprendizajes significativos en los alumnos.

 

Dicha intencionalidad manifestada, nos lleva a la concreción de diferentes acciones, perfectamente delimitadas y analizadas previamente; lo que, en consecuencia, repercutirá en el alumno, considerado el hacedor del conocimiento, de acuerdo con las facilidades que su maestro le brinde, en el acceso a diferentes saberes.  

 

Así, lo establecido por estos autores, coincide totalmente con lo expuesto por Pérez Ornelas (2016), quien enfatiza también que la práctica docente se conceptualiza como el conjunto de situaciones dentro del aula, que configuran el quehacer del profesor y de los alumnos, en función de determinados objetivos que inciden directamente sobre el aprendizaje.

 

A partir de ello, se puede rescatar que el docente es influenciado por dichas estructuras, y por tal motivo, es de suma importancia que el docente asuma una postura reflexiva acerca de su propio quehacer educativo; dando orientación a su quehacer docente cotidiano, en el fortalecimiento de una educación integral. Sobre esta base, ambos conceptos resultan de vital importancia, dentro de la cotidianidad laboral del aula. Estructurada a partir de un primer momento de análisis, la práctica docente asegura que los estudiantes reciban una educación de excelencia, mientras que la práctica educativa busca garantizar que el entorno y el sistema en general favorezcan el desarrollo integral de los alumnos más allá de la escuela.

 

Finalmente, un segundo elemento articulador, es el aportado desde los entramados epistemológicos que acuña la Nueva Escuela Mexicana, donde a la par de los desafíos que representa la educación del siglo XXI, ésta se vuelve totalmente humanista y se enfoca ahora, en formar ciudadanos críticos, inclusivos y comprometidos con su comunidad, resaltando además, la importancia de mejorar la calidad educativa, con base a un enfoque más integral y participativo; aun a pesar de las implicaciones conceptuales, entre calidad y excelencia, que se generan entre ambos términos, respecto a la forma en la que se materializa el conocimiento en los alumnos.

 

 

La estrategia desarrollada   

 

El proceso investigativo se inició, tras la realización de la junta extraordinaria convocada por la Dirección de la escuela preparatoria No. 12, de la Universidad de Guadalajara, y las áreas de Servicios Educativos y Control Escolar de la misma dependencia; reunión programada para analizar la alarmante situación de reprobación escolar manifestada en los últimos semestres; por lo que luego de la exposición de la alarmante problemática expuesta, se pedía al colegiado docente de la escuela, implementar diversas estrategias para mitigar dicha situación.

 

Sobre esta base, y una vez visualizadas la serie de acciones, integradas como estrategia metodológica; ésta partiría del hecho de clarificar las diferencias conceptuales establecidas entre práctica docente y práctica educativa; teniendo como punto medular de análisis la intencionalidad de las mismas. Por lo que, a partir de ello, esta se ofrecía ahora, como una alternativa fiable, para dar solución a tan crítica realidad social acontecida, dentro de la misma institución educativa. 

 

De esta manera, tomando en cuenta lo complejo de la situación antes expuesta; además de las exigencias puestas en el trabajo docente cotidiano; y el hecho de llevar siempre a nuestros alumnos por el camino de la reflexión, crítica y participación constante, resignificando en cada momento cada situación expuesta y manifestando de esta manera, su autonomía para la toma de decisiones; es que se pretendía dar un cambio en las concepciones y paradigmas de lo que significa realizar una práctica educativa, al margen de todos los imperativos anteriores, lo cual debiera entonces enfatizar los siguientes puntos de análisis:

 

Figura 1. Esquema gráfico propuesto para su aplicación en el aula

 

Nota. Elaboración propia.

 

Así pues, el anterior esquema gráfico manifestado, enfatiza la necesidad de llevar a cabo dentro del espacio áulico, estos cinco aspectos contenidos a manera de estrategia; delineados no, a partir de una estructurada teoría del “Deber ser”, sino a través de la realidad del ser, que pone de manifiesto una difícil y terrible situación acontecida, producto de una nueva concepción educativa, creada por el Estado, a fin de lograr mejores resultados educativos en todo el país.

 

1.- Fortalecer nuestro lado humano: En este sentido, debemos entender que los alumnos van a aprender aún a costa de nosotros mismos, pero debemos tener cuidado con qué aprenden y cómo lo aprenden; claro está que tampoco se trata de programar gran cantidad de actividades en un lapso de tiempo. Tampoco es válida la coacción, o la presión para la entrega de tareas y trabajos; y menos aún, aplicar pruebas y/o exámenes como único recurso válido para evaluar al alumno. Por el contrario, se trata entonces de ser empático e interactuar con los mismos, de acuerdo a los contenidos programáticos dispuestos, mostrando un nuevo rostro, en la rígida estructura del salón de clases; escuchando en todo momento su sentir respecto a la enseñanza. Cabe acotar, que una pregunta bien planteada, y llena de empatía; puede detonar en un sinfín de representaciones mentales, que puede solidificar un conocimiento autónomo real, y de gran trascendencia; lo cual da evidencia de lo aprendido a lo largo de su vida, y que no solo de lo que se formaliza a través de un examen. 

 

2.- Privilegiar el aprendizaje significativo y permanente:  Dicho paradigma educativo, se basa en un conocimiento dado por y para toda la vida, y no partir de ciertas etapas y/o niveles. Por ello, la selección de contenidos programáticos y/o relevantes, viene a ser realmente útil, ante la serie de problemáticas que nuestros alumnos tienen que enfrentar de manera cotidiana (aprendizajes sustantivos), haciéndolos poseedores de una vasta experiencia, y con ésta, también de un conocimiento. En este sentido, Marchesi et al. (2009) sostienen la defensa fiel de la selección de contenidos en la enseñanza, y los lleva al punto de la relación con el aprendizaje significativo de Pablo David Ausubel; al asumir que todo conocimiento será realmente significativo para el alumno, en la medida éste se encuentre relacionado con la edad y el contexto propio de los mismos. Lo cual significa, que éstos pueden aprender diferentes contenidos, cuando se le atribuya un significado de acuerdo con su experiencia. De esta manera, en el establecimiento de contenidos programáticos, sobresale entonces la inminente necesidad de su abordaje, debido al logro de los objetivos propuestos, de acuerdo con los Programas cursados; mientras que otros, no lo son tanto; por ello, la conveniencia de seleccionar solo los más relevantes en virtud de lo vivido por los mismos alumnos.

 

3.- La significatividad de actividades impuestas: Derivado de lo anterior; debemos decir que, así como se dispone de temas de gran significatividad, existen actividades, de gran atractivo y significatividad para los alumnos. Por ello, no debemos dejar de pasar por alto, el hecho de la significatividad que un mismo contenido y/o tema, puede llegar a tener entre los mismos alumnos; y establecer actividades con esa lógica, lo cual permite también, llegar a la generación de nuevos saberes; es decir, el punto por el cual el alumno crea su conocimiento, con situaciones acontecidas en su propio entorno y que pueden resultar de gran importancia y significatividad para él y su familia.  

 

En este sentido, el análisis de casos reales, las narraciones y escenificaciones teatrales, cuadros de diferencias, etc., constituyen toda una lógica que enaltece realmente lo que saben y viven los alumnos cotidianamente. Situaciones que tienen un alto valor, al llevarlas también, al punto de la transversalidad en las diferentes asignaturas cursadas, además de su relación con los diferentes grados, solo que con un mayor grado de análisis y complejidad.  

 

4.- Implementar el uso de las nuevas tecnologías: En este sentido, existen otros factores que determinan la capacidad de aprendizaje de nuestros alumnos, y que es necesario incentivar también, y no solo la exposición tácita de contenidos. En este sentido, Díaz Barriga y Hernández Rojas (2010) sitúan la importancia de dichos contenidos en el ámbito de las tecnologías digitales y el diseño tecno pedagógico.  Sostienen que la importancia de estos ya no radica en solo transmitir información sino en cómo el alumno gestiona, evalúa, construye y entiende su propia realidad, mediante diversas plataformas, y a partir de la realización de diferentes proyectos. De igual manera, el uso de la Inteligencia Artificial (IA), en la configuración de todo un andamiaje motivacional, con base en la transformación del rol del estudiante; de pasivo, a un rol totalmente activo.   

 

5.- Efectuar un adecuado proceso de evaluación formativa: En este sentido, el punto más importante que da cuadratura a una buena práctica educativa, lo constituye el proceso de evaluación; entendido éste, como el único medio posible dentro del trabajo realizado de manera cotidiana, para emitir juicios de valor en los alumnos. Aun así, aludiendo a su finalidad, ésta debe ser capaz de medir lo aprendido, con base en lo realizado por estos mismos, emitiendo mejoras substanciales, que a la postre, permitan direccionar otro tipo de acciones, en favor de su desarrollo y formación integral.  Así las cosas, una buena retroalimentación, no solo es equiparable al hecho de establecer notas por escrito; ello, también contiene una razón inmediata que potencializa el conocimiento de los alumnos, y los hace merecedores de una serie de aprendizajes fiables y de alto valor, que ganan en la autoconfianza y respeto hacia el maestro; a continuación, se esquematiza dicho proceso.

 

 

Tabla 1.  Estructura de una retroalimentación eficaz

 

No.

Aspectos que la integran

Sentido orientador

1.-

Saludo.

Enfatiza los aspectos axiológicos, que denotan un sentido de respeto y construcción formal, en el proceso de revisión.

2.-

Estado que guarda el trabajo.

Es la manifestación de la situación que guarda el trabajo, en términos cualitativos, y de construcción del conocimiento.

3.-

Despedida.

Generalmente con frases que despiertan la motivación intrínseca del alumno, y los impulsen a seguir adelante:

·  Mucho ánimo, tú puedes.

·  Has avanzado mucho …

·  Reconozco mucho tu esfuerzo.

4.-

Persona que legitima el trabajo.

Corresponde al maestro (a), que realiza la retroalimentación.

 

Nota. Elaboración propia.

 

Aún con lo anterior, habría de considerar el tiempo destinado para ello; lo cual pudiera parecer que la misión es casi imposible de realizar, al tener cantidad de grupos que atender, diferentes asignaturas y también, trabajar en varias escuelas. Pese a lo anterior, la retroalimentación, representa una posibilidad de evaluación, que aporta resultados totalmente válidos, ante la realización de tareas y trabajos en los alumnos, tal como lo establecen Morales Lobo y Fernández Fernández (2022), al establecer paso por paso, la recolección de evidencias y la promoción del feedback, como elemento integrador que sustituye la obsesión dada, por las notas numéricas. De igual manera, a continuación, se esquematiza también, el sentido que orienta dichos trabajos de los alumnos:

 

 

Tabla 2. Sentido que orienta el trabajo de los alumnos

 

Tipo de Nota

Características

Reafirmativa

Se orienta a corroborar y/o reiterar, la adquisición de aprendizajes en los alumnos, conforme a la actividad realizada.

 

Cuestionamiento

Pretende concientizar al estudiante, si con lo realizado es suficiente, en la adquisición de nuevos conocimientos.

 

Confusión

Pretende hacer ver al alumno algunos errores y/o inadecuaciones, como resultado de la realización de la actividad. En el sentido conceptual, confusión no equivale a equivocación, lo cual representaría un gran desconsuelo para el alumno, ante el esfuerzo realizado, en la entrega de tareas y trabajos.

 

 

Nota. Elaboración propia.

 

 

Finalmente, debo decir, que la situación acontecida actualmente, es muy compleja y difícil de entender en todos los sentidos; pero como maestros, debemos ser parte esencial del proceso formativo de nuestros alumnos, muy a pesar de las condiciones adversas en las que éstos viven y se desenvuelven de manera cotidiana. Nos referimos al aspecto socioemocional con el cual los alumnos encaran sus propios procesos formativos, y las múltiples vicisitudes que a diario viven en el interior de sus hogares; punto clave, de futuros procesos de investigación esgrimidos. 

 

 

 

METODOLOGÍA

 

Con esta parte del proceso, se establece también el punto de partida respecto al sentido metodológico que seguirá la presente investigación expuesta; por lo que en la pretensión de estructurar un eje problematizador, que diera certidumbre a la misma, se hace imprescindible ahora, remitirnos al planteamiento del problema de investigación; además de establecer también una serie de cuestionamientos que exponen una problemática existente, que se gesta actualmente, en la Educación de México y del mundo entero. 

 

¿Por qué transitar de una práctica docente, a una práctica educativa; como estrategia didáctica para mejorar la calidad de la educación impartida? 

·      ¿Por qué la presente estrategia, puede favorecer los aspectos propios de una práctica educativa?

·      ¿Cómo aplicarlos de manera adecuada al aula?

·      ¿Qué nuevos retos enfrentaría ahora la educación del siglo XXI?

 

Cabe acotar, que hasta el momento, la base para iniciar dicho proceso de investigación recién diseñado, se tiene en la utilización de lo que será el seguimiento y desarrollo de una metodología de corte cualitativo; misma que es utilizada por gran cantidad de antropólogos y sociólogos, ya que enfatiza la recogida de numerosos datos desde el lugar mismo donde se producen los hechos, lo cual permite a su vez que éstos sean conseguidos de manera “natural”, al estar de cara a la realidad social investigada.

 

Dentro de este tipo de metodología, el enfoque interpretativo, permite dar cuenta de significados, actitudes, acciones e interacciones cotidianas de los sujetos que participan en la investigación; observados éstos en un contexto específico, y sobre los cuales se formará el constructo para incidir en el campo mismo de la problematización. Sobre esta base, se propiciarán entonces nuevas formas de producir conocimientos; tal como lo afirma Pérez Serrano (2008).

 

Por lo que toca al método, será el etnográfico; utilizado en el sentido de utilizar la información establecida como supuesto hasta el momento; en la aplicación de una serie de encuestas, diferentes entrevistas y tarjetas de muestra levantadas, en el contexto de la Escuela Preparatoria No. 12 de la Universidad de Guadalajara, y determinar como objetivo principal, la viabilidad de la estrategia y el hecho de desarrollar con ella, una práctica educativa. Finalmente, se hará uso de la técnica más importante de dicho método, que es la observación participante, a modo de pasar todo el tiempo posible con los individuos que estudia, y obtener definiciones de la realidad social investigada.

 

 

Los objetivos por lograr

 

Así, en la realización del presente trabajo, se establecen lo que se quiere o pretende alcanzar, en la ejecución de una acción planificada, por lo que los propósitos u objetivos en un proyecto de investigación constituyen el punto central de referencia, y son los que conforman su naturaleza más específica, dándole coherencia y validez. Al respecto, éstos se manifiestan como los logros que se pretenden alcanzar con la ejecución de una acción determinada; mismos que a continuación se exponen: Determinar la viabilidad de la estrategia y con ello, mejorar la calidad de la educación impartida.  

 

Por lo que toca a los objetivos específicos, se plantean como metas, en un sentido más concreto, y que cierran o engloban el alcance mismo de la investigación; los que con base a la problemática evidenciada, se formulan en los siguientes términos.

 

·      Valorar la aplicación de la estrategia, como parte de la dinámica de trabajo dentro del aula.   

·      Comprender los aspectos propios que centralizan una práctica docente y una práctica educativa.   

·      Promover nuevas formas de concebir la educación en el aula, orientadas al logro de la calidad educativa.   

 

 

Los primeros resultados preliminares obtenidos y discusión

 

Por lo que, una vez contextualizado el problema, la investigación llevada a cabo se inició con la selección del diseño metodológico, ya propuesto anteriormente, en el acceso al escenario sobre el cual se quería indagar, y con la aplicación de los diversos instrumentos y herramientas seleccionadas para tal fin. Asimismo, se consideraron algunas características de los docentes participantes, relacionadas con su trayectoria profesional y formación académica, entre ellas, su reciente incorporación a la institución, su formación inicial en una escuela normal y la realización de estudios de posgrado.

 

En la aplicación de los instrumentos participaron 34 docentes de la Escuela Preparatoria No. 12 de la Universidad de Guadalajara, quienes constituyeron el 100 % de la población docente considerada en el estudio; por tanto, se trabajó con un abordaje censal. Entre los participantes se encontraban docentes de reciente incorporación a la institución, profesores que no habían egresado de una escuela normal y docentes que no contaban con estudios de posgrado. Estas características fueron consideradas para contextualizar la trayectoria profesional y la formación académica de los participantes, en relación con el objeto de estudio.

 

Se debe acotar también, que como trabajo en ciernes, éste aún manifiesta la falta de una codificación adecuada de datos, que ofrezcan la información necesaria y suficiente, para dar respuesta a los planteamientos aquí establecidos de manera previa; no obstante, sí ofrece ya, en un primer momento, algunas particularidades emergidas tras el proceso de investigación científica realizado; sobre todo en lo referido a la interpretación de la mayoría de las encuestas, y de igual manera, en lo correspondiente, a las diferentes tarjetas de muestra expuestas; mismas que allanaron el camino para lo que consideramos luz a nuestro proceso investigativo.

 

Así las cosas, dicha interpretación presupone dos orientaciones importantes:

 

·         La referida a la estrategia metodológica acuñada; la cual encuentra una estrecha relación con la parte del planteamiento del problema y los mismos objetivos inicialmente establecidos, y cuya intención estriba en determinar en qué medida esta es factible para su aplicación dentro del aula; y que incentive con ello, la generación de conocimientos en nuestros alumnos.

 

·         Por otro, por cuanto al contexto y aplicación de la misma investigación, donde se desarrollan una serie de problemáticas de diversa índole, que influyen notablemente en el hecho de los elevados índices de reprobación escolar, registrados en el seno de la escuela preparatoria No. 12, dadas las particularidades de esta.  

 

Los resultados del segundo cuestionamiento muestran que el 50 % de los participantes considera que la reducción del número de estudiantes por grupo es una condición prioritaria para favorecer la aplicación de la estrategia, al permitir una retroalimentación y un acompañamiento más personalizados.

 

 

Figura 2. Factores de los que depende la aplicación de la estrategia en el aula

 

 

Nota. Elaboración propia. Los porcentajes pueden no sumar 100 % debido al redondeo.

 

 

Sin embargo, dicha situación expuesta suele estar supeditada a principios y condiciones institucionales y de carácter presupuestal, al conformarse los diferentes grupos, con base a los espacios ofertados y número de maestros asignados para ello; lo cual es incongruente, pedagógicamente hablando y absurdo respecto a la estructuración de grupos, en cada semestre o ciclo escolar.  

 

Estamos hablando entonces, de grupos en los que se encuentran enlistados en algunos casos, más de 50 alumnos; con diferentes características y disparidad de caracteres; que incesantemente inundan la apacible vida familiar del maestro, con preguntas irrelevantes y fuera de la temática programada; además de la clarificación de dudas hecha de manera particular, y no en forma general, en una manifestación acuciosa y totalmente estresante.  

 

Aun así, si lo anterior no deja de sorprendernos, la segunda situación tampoco deja de extrañarnos; cuando al rebasar ya los umbrales del siglo XXI, donde las concepciones educativas apuntan a un desafiante sentido de globalización, competitividad y pensamiento crítico de nuestros alumnos, se siguen enfatizando prácticas totalmente reproduccionistas, al inducir a nuestros estudiantes -en el viejo argot- de la conclusión del libro de texto, como sinónimo de todo lo que se tiene que ver a lo largo del año; y para lo cual, se les programa una cantidad indeterminada de actividades, muchas veces sin sentido lógico, ni significatividad alguna, que lejos de manifestar un conocimiento en éstos, los aleja y mantiene apáticos a la realización de tareas y trabajos.

 

Sobre esta base soslayada por los mismos maestros encuestados, es también de llamar la atención, el sentido de profesionalización solicitado, como parte de sus funciones y/o responsabilidades docentes; y no solo como demanda institucional dada de manera fortuita y aislada, por encima de la cuestión salarial, que se registra en un tercer lugar. 

 

Por lo que toca a las tarjetas de muestra, véase lo señalado por los maestros, a través de la siguiente tabla.

 

 

Tabla 3. Tarjetas de muestra

 

Generalmente no alcanza el tiempo de una clase, para ver todo lo programado.

Maestro No. 4

Yo los callo, y les explico la actividad desde el principio, así ya no dan lata (sic), pero que trabajos … son muy malos.  

Maestro No. 7

Son demasiados alumnos por clase, lo cual impide prestarles a todos un tiempo razonable.

Maestro No. 18

Creo que la dirección debiera regular el número de alumnos, por aula; así el conocimiento puede ser potencializado.

Maestro No. 15  

 

Se tiene que planear dentro de todo lo realizado, para que alcance el tiempo con los alumnos.  

Maestro No. 9

Tal como lo dicen muchos autores, es importante trabajar con un número reducido de alumnos, para estar al pendiente de ellos.

Maestro No. 10 

Los alumnos todo el tiempo están con mucha energía y parándose continuamente.

Maestro No. 8

El trabajo de un maestro nunca termina (sic), lo tienes que hacer en tu casa.

Maestro No. 22

Al término de la jornada, sale uno con dolor de cabeza, de tanto estrés que causa trabajar con gran cantidad de alumnos inquietos.

Maestro No. 14

 

Nota. Elaboración propia.

 

 

Con lo anteriormente expuesto, se acrisola una vez más, un fuerte y consistente adagio que cuestiona la calidad de los aprendizajes de nuestros alumnos en la actualidad; y que revela en principio, el estrés que manifiestan la mayoría de los maestros al encontrarse dentro de la cotidianidad laboral; ya que la jornada de trabajo establecida, no alcanza para resolver las múltiples situaciones que se presentan de manera cotidiana; como las referidas a la atención de padres de familia, el cumplimiento del trabajo administrativo, revisión de tareas y trabajos, juntas y/o reuniones colegiadas programadas, la revisión de los grupos de WhatsApp, entre otras responsabilidades. Por lo que toca a los alumnos, la falta de un sentido ético y de responsabilidad, al hacer sus tareas, las cuales, de acuerdo con lo expresado, carecen de calidad, cantidad y no manifiestan una apropiación clara de aprendizajes.

 

Estos resultados preliminares permiten abordar, como discusión de este artículo, la necesidad de replantear la práctica docente y avanzar hacia una práctica educativa más reflexiva, intencionada y contextualizada. La problemática de la reprobación escolar que dio origen al estudio no parece responder a una causa única, sino a la interacción de diversos factores relacionados con el tamaño de los grupos, las condiciones laborales del profesorado, las prácticas pedagógicas tradicionales, la formación continua y las características socioemocionales de los estudiantes.

 

Las expresiones de los docentes reflejan dificultades relacionadas con la insuficiencia del tiempo, la cantidad de estudiantes, la carga administrativa, el estrés laboral y la necesidad de atender múltiples responsabilidades. Estos factores permiten comprender que la reprobación escolar no puede atribuirse exclusivamente al desempeño de los alumnos, sino que debe analizarse desde una perspectiva multidimensional.

 

La discusión también evidencia la persistencia de prácticas reproduccionistas centradas en el cumplimiento de contenidos y actividades que, en algunos casos, carecen de significatividad para los estudiantes. Por ello, se hace pertinente la estrategia propuesta en este artículo.

 

 

 

CONCLUSIONES

 

Con todo lo anteriormente expuesto, conviene decir ahora, que realmente es difícil medir en términos cualitativos, el éxito o fracaso de las políticas educativas implementadas sexenio tras sexenio; no obstante, sí habremos de tomar de ellas, sus lineamientos, filosofía y componentes educativos, que lleven a tener una educación de excelencia, con nuestros alumnos; como en el caso anteriormente expuesto; la cual también se orienta al hecho de hacer amenas nuestras clases, enfatizando en todo momento la empatía y sentido crítico de la realidad social de nuestros alumnos; pero manejando, sobre todo, un tono de voz agradable en nuestras interacciones cotidianas. Aún ante el estrés y agobio, que representa el quehacer docente cotidiano.  

 

Muy posiblemente, dicho trabajo sea parte de otro paradigma educativo, al cual tenemos que emigrar y cambiar respecto a cantidad de formas reproduccionistas aún insertas en el aula, y que han viciado por años, la práctica docente realizada; al punto tal de concebirla como única opción, trayendo como consecuencia la manifestación de elevados índices de reprobación, y por ende, deserción escolar.

 

Sin embargo, no se debe olvidar que el gran compromiso y reto que enfrentamos los maestros hoy en día es el hecho de transitar de una práctica docente, a una buena práctica educativa; en todos los sentidos. Teniendo en cuenta la intencionalidad de las acciones puestas en el trabajo docente cotidiano desarrollado; además, de establecer todo nuestro potencial creativo de manera continua y eficaz, en aras de favorecer de manera adecuada el aprendizaje de nuestros alumnos.

 

En cuanto al objetivo inicialmente propuesto, el presente trabajo de investigación asevera su viabilidad, siempre y cuando la composición y estructura puedan ser modificadas respecto al número de alumnos integrados por aula. No obstante, en su momento, y como parte del trabajo docente desarrollado, el 50 % de los docentes encuestados manifiesta su opinión, respecto a la aplicación de nuevas formas de concebir la educación, ante el hecho de aplicar los constitutivos de una práctica educativa, afianzada ya, a manera de estrategia pedagógica, dentro de la institución. 

 

Finalmente, estos resultados preliminares permiten reconocer la viabilidad de la estrategia y su posible aplicación en el aula. Asimismo, evidencian la necesidad de fortalecer un binomio indisoluble entre la innovación de las prácticas educativas y la formación continua del profesorado, dado que un porcentaje significativo de los académicos de la escuela preparatoria manifiesta la necesidad de participar en procesos permanentes de capacitación y profesionalización docente que contribuyan a mejorar su práctica educativa y, en consecuencia, favorezcan el rendimiento académico de sus estudiantes.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Bazdresch, M. A. (2009). Reflexión y práctica docente: una mirada desde la investigación educativa. Universidad de Guadalajara.

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Fierro, C., Fortoul, B., & Rosas, L. (1999). Transformando la práctica docente: Una propuesta basada en la investigación-acción. Paidós.

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