Editorial Vol. 5 Núm. 6 (2026)
Resumen
En un mundo marcado por transformaciones tecnológicas, sociales, culturales y ambientales cada vez más profundas, la educación continúa enfrentando el desafío de reinventarse y responder de manera pertinente a las nuevas realidades. En este escenario, el 6.º Número Especial de Desafíos Educativos (REDECI) da continuidad a la reflexión iniciada en ediciones anteriores y reúne diversas contribuciones que permiten comprender la complejidad de los procesos educativos contemporáneos y las múltiples posibilidades para su transformación.
Los trabajos que integran este volumen especial muestran que innovar en educación implica explorar nuevas metodologías y escenarios de aprendizaje. La gamificación, el aprendizaje basado en proyectos, las propuestas STEAM, el aprendizaje inmersivo y la integración de herramientas tecnológicas representan alternativas que favorecen una participación más activa de los estudiantes y permiten vincular el conocimiento con la resolución de problemas y situaciones concretas.
De igual manera, este número especial pone de manifiesto la necesidad de fortalecer la relación entre educación, tecnología y transformación social. La incorporación de la Inteligencia Artificial, los ecosistemas digitales y las perspectivas vinculadas con la Industria 5.0 abren nuevas posibilidades para la enseñanza y el aprendizaje, pero también plantean interrogantes éticos, pedagógicos y humanos que requieren una reflexión responsable.
La tecnología, por sí misma, no garantiza una educación de mayor calidad; su verdadero potencial depende de la manera en que se integra a los procesos formativos, de los propósitos que orientan su utilización y de la capacidad de las instituciones educativas para formar sujetos críticos, responsables y capaces de interactuar con un mundo digital
en permanente evolución.
En el presente volumen también se amplía la mirada hacia la diversidad de contextos y necesidades que caracterizan a los sistemas educativos. Los trabajos relacionados con la educación especial, la formación intercultural, la bioética, la cultura de paz y la formación de profesionales en distintos campos evidencian que una educación verdaderamente inclusiva debe reconocer las particularidades de cada persona y generar condiciones para que todos puedan aprender y desarrollarse.
